A quien pueda interesar, como surgió esta idea. Hace no muchos años, un regalo muy decidido salió bien.
Fue especial, gustó. Se trataba de un regalo significativo, tanto, que me permití repetirlo en el siguiente cumpleaños… y en el siguiente.
Una amiga señaló la última corona que estaba a punto de regalar y me pidió un deseo:
quería que todos los niños de Barcelona tuvieran una corona de La Casita de las Coronas Bonitas, al menos una.
—Yo no conozco a tantos niños —le dije.
—Pues algo habrá que hacer —me contestó.
Y así, poco a poco, paso a paso, con la experiencia, el deseo y la intención, fueron surgiendo niños y niñas que precisaban una corona.
Guardamos fotografías de aquella primera corona, ¿os gustaria verla?
